Acciones instantáneas se graban en la eternidad. El arranque fulgurante del sprinter Caeleb Dressel (47.02) en los 100 metros estilo libre anuló la oposición. Se desprendió del banquillo de salida adelantándose a sus adversarios. Se zambulló en el azul de la pileta olímpica y su silueta se movía con superior rapidez; al emerger poco antes de la señal de los 15 m llevaba medio cuerpo de ventaja sobre el ruso Kliment Kolesníkov (3º. -47.44) y el australiano Kyle Chalmers (2º. -47.08) ganador del oro en los JO de Río de Janeiro. Con sus zarpazos furiosos logró una victoria de punta a punta, cargada de electricidad, cuando Chalmers en frenética persecución, nadó casi un tercio de segundo más rápido que Dressel los segundos 50 metros (24.37 contra 24.63 del estadunidense) y parecía arrebatarle el oro. La acción de Caeleb hizo rememorar el arranque de Rowdy Gaines en la pileta de Los Ángeles 84, creador de la salida de atletismo que transformó el diseño de las plataformas integradas con una tableta inclinada que permite mayor empuje. Gaines sorprendió con la nueva posición y se llevó el oro en el hectómetro libre. Su crono 47.02 es el cuarto mejor la historia. El brasileño César Cielo posee el RM en 46.91. Caeleb, de 24 años, 1.91 de estatura y 81 kilos de peso, ganador de siete oros en el Mundial de Budapest 2017 y con el récord de ocho en el Mundial de Gwangju, aspira a ser el sucesor de Phelps.
Los duelos entre las luminarias acuáticas de Estados Unidos y Australia se fortalecen cada cuatro años desde el cese de la Segunda Guerra Mundial a la fecha, con la aparición de otros astros de Europa y Asia, como el inglés Adam Peaty con su crono de 56.88 que le da otra dimensión al estilo de pecho, el magyar Kristof Milak que con sus cronos de 1.50.73 y 1.51.25 borró de las tablas estadísticas los records mundial (1.5.51) y olímpico (1.52.05) que poseía el inmortal Michael Phelps. Una de las grandes sorpresas la dio el crawlista tunecino Ahmed Hafnaoui vencedor en los 400 m nado libre en 3.43.36.
Y en el campo femenino con nadadoras de la talla de la australiana Ariarne Titmus con 3.56.69 vencedora de la multimedallista Katie Ledecky (3.57.36) en los 400 m libres, o la japonesa Yui Ohashi en los 400 m combinado (4.32.08) representan la nueva ola de ondinas.
Las mujeres australianas ofrecieron una demostración de notable calidad en la sesión inaugural al romper el récord mundial del relevo libre 4x100 m en 3.29.69. Reducir el registro de 3.30 significa que la cuarteta nadó a un promedio de 52.5 cada segmento de 100 m.
Cierra la natación y empieza el atletismo en Tokio en una nueva etapa revolucionaria con la tecnología de punta que hace temblar la mayoría de RM. Se han batido los 5 y 10 mil m y ahora la mira está puesta en el 3.26 de Hicham El Guerrouj, en una etapa semejante a la que vivió el deporte acuático en 2008 y 2009.


source https://www.excelsior.com.mx/adrenalina/opinion/arturo-xicotencatl/caeleb-el-sprinter/1462936




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