Con sólo 90 minutos jugados del Apertura 2021, desde muchos medios ya pretenden sacar conclusiones sobre el rendimiento de los equipos. Lo anterior, con el agravante de que en algunos clubes en las Jornada 1 debutaron entrenadores y/o jugaron incompletos, ya sea por tener convocados en selección, contagiados por covid-19 o, simplemente, porque todavía no ha cerrado el libro de pases.
Es notoria la precocidad con la que se quieren dictar sentencias definitivas para tener un título. La prensa regia dio muestras contundentes concluyendo que Rayados tendrá los mismos problemas que el torneo pasado y que los felinos, ya liberados del Tuca, ahora sí serán verticales.
En esto último surge otra curiosidad: como a ciertos rasgos del juego, la verticalidad, por ejemplo, se los etiqueta con una determinada idea, como si no existieran matices para analizar el futbol.
¿Desde cuándo ser vertical es una virtud en sí misma? Dependerá del contexto de juego, digo yo… Será conveniente cuando la situación amerite saltar líneas o superarlas a través de un pase con el objetivo de encontrar un elemento libre en ventaja que con su participación permita la evolución de la jugada. Por el contrario, será un síntoma de mal funcionamiento si, por falta de herramientas para generar peligro, se buscan sistemáticamente pelotazos arriesgando el control del balón y, por ende, del juego.
Es sorprendente el reduccionismo y nivel de atrevimiento con el que se analiza el futbol desde la prensa. “Fulano debería haber buscado participar más, centrándose y dejando su posición en la banda”. ¿Y si el director técnico le pidió que se quede abierto buscando dar amplitud para que se generen espacios por dentro? Desde un sector como el periodismo, donde muchas veces, sin legitimidad, se exige profesionalidad sin mirarse el ombligo, lo mínimo que se debe tener es prudencia para emitir juicio cuando no se conoce ni el contexto ni el guion de la película.
Sin analizar las incalificables reacciones de algunos dirigentes y jugadores de Boca, la actuación del VAR en el cruce de Libertadores con Atlético Mineiro fue grotesca.
Los desbarajustes que se están produciendo en las distintas competiciones donde se está utilizando el videoarbitraje amerita una profunda reflexión en FIFA sobre los protocolos de implementación. La herramienta que desembarcaba con el sello ISO 9000 que certificaba una mayor justicia se ha convertido en una usina de teorías conspirativas. Algo tienen que hacer.


source https://www.excelsior.com.mx/opinion/sebastian-luri/conclusiones-precoces-y-var/1462469




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