martes, 3 de agosto de 2021

Cambio de rumbo

No sé a ustedes, pero a mi, cada edición de los Juegos Olímpicos me produce una sensación de frustración y depresión. La razón es muy sencilla, seguimos siendo un país con una muy deficiente representación en los Juegos Olímpicos y, por lo visto, bajo el esquema actual, no hay escapatoria.

Con la excepción de las ediciones de Sídney 2000 y Londres 2012. Pero, por más esfuerzo que hagan nuestros héroes del deporte, las cosas no serán mejores, pues el deporte no es una prioridad para los gobernantes en turno. Mucho menos para los que ocupan los cargos de importancia, quizá con las honrosas excepciones de Ivar Sisniega y Bernardo de la Garza, quienes lograron un progreso notable y de ello hablan las medallas que se cosecharon, lo que marcó un notable progreso.

Escribo la presente colaboración cuando veo a mi país en el sitio setenta y uno del medallero. Honestamente, es un fracaso, pues si lo meditamos, no merecemos una representación tan indigna a la luz del esfuerzo que hacen nuestros deportistas que, créamelo, son unos verdaderos héroes, pues, comparativamente con los grandes del deporte mundial, hacen mucho con muy poco.

También me queda claro que las malas representaciones tienen una lógica razón, casi todos los directivos del deporte mexicano son unos caciques, vividores, incapaces de elevar la calidad en su respectiva especialidad, con honrosas excepciones que confirman la regla.

El sistema del deporte mexicano, en su gran mayoría, está podrido y de ello hablan los resultados. Pretextos pueden esgrimirse muchos, pero el asunto parece no tener salida.

 

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source https://www.excelsior.com.mx/adrenalina/opinion/pablo-carrillo/cambio-de-rumbo/1463700

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